Por una ILP para establecer una prestación de ingresos mínimos que garantize las necesidades básicas

en Actos públicos/Actualidad

Bea-PlenoAyuntamiento2015-10-30

La moción conjunta de Ganar Móstoles, PSOE e IUCM-LV apoya la ILP para establecer una prestación de ingresos mínimos que garantize las necesidades básicas de aquellos ciudadanos y ciudadanas sin recursos es expuesta por la concejala de Ganar Móstoles, Beatriz Mogrovejo

De nuevo en la tarde hoy estamos hablando de pobreza. Sabemos que hay quién nos tachará de exagerados y seguirá afirmando que nos empeñamos en agrandar el problema. Seguramente lo hacen sabiendo que en la medida que no se hable de ella permanece invisible, y lo invisible parece que no existe, que al final, a algunas eso es lo que importa, que no parezca que la situación es tan grave como realmente es y puedan seguir hablando de recuperación sin ningún tipo de pudor.

Los términos de pobre, pobreza o empobrecimiento no han sido nunca uniformes, sino que han ido variando y tomando diferentes connotaciones. La amplitud y diversidad del concepto de pobreza, refleja un estado de diversos tipos de carencias, al menos de alguna clase de bienes importantes para la vida social e individual. No obstante, la Comunidad Europea, adoptó una definición de pobreza y pobre en 1984, definiéndolo como “pobres” a los individuos, familias y grupos de personas cuyos recursos materiales, culturales y sociales son tan escasos que están excluidos de los modos de vida mínimos aceptables en el Estado miembro en el que viven.

En los últimos años, no vemos abordados por un nuevo tipo de pobreza, personas insertas en hogares normalizados que se han visto afectados por la situación de los últimos años, procedentes de hogares caracterizados previamente por una cierta estabilidad y unas condiciones económicas desahogadas.

Hemos ido observando en este tiempo cómo la vulnerabilidad cada vez se hacía más amplia; nuestros vecinos y vecinas perdían su empleo y no conseguían otro, el pago de la hipoteca se les hacía imposible de pagar, niños y niñas acudían sin libros al colegio… y sin embargo no se estaba poniendo la atención en ello en una estrategia cruel de hacer invisible una situación que sin embargo cada vez era más patente y creciente.
El día 17 de octubre fue el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, con la conmemoración de estos días lo que se pretende es concienciar al mundo sobre la necesidad de erradicar la pobreza en todos los países, siendo este un objetivo fundamental del programa de las Naciones Unidas.

Traer estas cuestiones al pleno, iniciativas que instan al gobierno que se invierta en prestaciones de ingresos mínimos destinadas a personas en situación de vulnerabilidad, ofrecen la oportunidad de hablar asuntos tan vitales como es el estado de empobrecimiento del 30% de nuestra sociedad. La oportunidad de poner en relieve cuestiones que, aún sin ser de competencia municipal, afectan a nuestro municipio y con la que se aplicaría criterios de justicia social a muchas personas que se ven inmersas en una situación de desesperación y desamparo.

El empobrecimiento de la sociedad española está en continuo crecimiento, lejos de estar en un momento de recuperación, tal y como afirma el Partido Popular (por cierto, la única fuerza política que lo ve así: háganse mirar esta perspectiva porque están solos) lo cierto es que estamos en continuo crecimiento de pobreza; basta con echar un vistazo a la multitud de informes que desde Amnistía Internacional, Cáritas, Fundación Primero de Mayo, u otras organizaciones que han emitido en este último año.

Hoy en día una de cada tres personas se encuentra en situación de pobreza y exclusión social; en el año 2014 ya contábamos con más de 740.000 hogares en los que no entraba ni un solo ingreso económico.

Hemos sido muchos los colectivos que hemos estado en los últimos años evidenciando esta situación en la calle y en los barrios en el empeño de visibilizar la situación y provocar con ello una respuesta social e institucional ante la gravedad de la situación. Somos ahora muchas formaciones políticas, las que hemos llegado hasta las instituciones para poner encima de la mesa la situación real a la que nos enfrentamos y el trabajo e inversión que las administraciones públicas deben realizar con el fin de abordar la situación con la responsabilidad de Estado que merece.

Somos estas fuerzas políticas las que recordamos los artículos de la constitución española, como por ejemplo el artículo 41, cuando previene la obligación de los poderes públicos de atender las situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo.

En los plenos de los ayuntamientos, como decía antes, se habla ahora de Planes Integrales contra la pobreza y la Exclusión Social, de prestaciones de ingresos mínimos, de rentas mínimas, de universalidad de derechos, de obligaciones de estado, de cumplimiento de derechos humanos, de dignidad, y cumplimiento de los artículos de la constitución española.

No solo es necesario, sino que es una obligación institucional, repito, articular medidas de protección social más allá de planes integrales de lucha contra la pobreza, que sin duda lo es, se trata además de proteger a los ciudadanos y ciudadanas en situación de desempleo que aún queriendo trabajar no pueden hacerlo y con ello hacer que todas las familias dispongan de unos ingresos económicos mínimos que las permitan seguir con sus vidas dignamente.

El 23 de marzo del 2014, dos millones de personas se movilizaron en Madrid en las Marchas de la Dignidad: pedían pan, trabajo, techo y dignidad. Las personas quieren trabajar y sin embargo no pueden, el nuevo mercado de trabajo es un mercado con salarios indignos que hacen que personas que forman parte del mismo, siendo parte de la población activa del país, viven, aún trabajando, bajo el umbral de la pobreza, porque no se trata solo de dar cifras de crecimiento de empleo como si tal cosa, se trata de saber y hacerse cargo del trabajo que se está creando; la ausencia de empleo o la precarización del mismo tiene consecuencias terribles, ausencia de pan, vulnerabilidad del techo y pérdida de dignidad.

Debemos revertir la situación con políticas económicas sociales efectivas. Un cambio de modelo orientado a la justicia social. Apelamos de nuevo a la responsabilidad de estado y apoyamos esta y cualquier otra moción, iniciativa popular o manifestación que exija derechos fundamentales.

Aprovecho para mandar un abrazo solidario a todos los compañeros y compañeras que siguen saliendo a la calle en las Marchas de la Dignidad, así como otras movilizaciones. Gracias por estar en la calle, incansablemente y firmes defendiendo la justicia social.