Acto por la Recuperación de la Memoria Histórica en la caseta de Ganar Móstoles

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El pasado lunes día 12 de septiembre, Ganar Móstoles ofreció en su caseta de las fiestas un acto por la recuperación de la Memoria Histórica. El evento contó como ponentes a la profesora de Historia de la Comunicación Social de la UCM Mirta Núñez Díaz-Balart, la abogada de la Querella Argentina por los Crímenes del Franquismo Ana Messuti, el presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria Arturo Peinado, la vecina de Móstoles Purificación Gallardo —que asistió en calidad de víctima represaliada por el Franquismo—, y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Móstoles y también portavoz de Ganar Móstoles, Gabriel Ortega Sanz.

El objetivo de este acto era abrir un foro de debate accesible a los ciudadanos y ciudadanas acerca de nuestro pasado reciente y cómo su interpretación ha moldeado y moldea nuestras vidas día a día. Se abordaron asuntos que durante los últimos años han sido fruto de especial inquietud, como puede ser la necesidad de dar digna sepultura a aquellos represaliados durante el franquismo que actualmente están en fosas comunes —hay ciudadanos y ciudadanas que aún a día de hoy no pueden visitar a sus mayores en un cementerio. También tipificar judicialmente los crímenes del franquismo y compensar a las víctimas de la dictadura. O, por citar un ejemplo más, el deber democrático de eliminar del espacio público todas aquellas manifestaciones y signos de exaltación fascistas y dictatoriales.

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Desde 2010, el proceso de reparación de las víctimas de la dictadura está desarrollándose en el ámbito del derecho internacional a través de iniciativas como la interposición de una querella ante los tribunales de justicia de la República Argentina con el objetivo de que se investiguen los crímenes cometidos por los integrantes de la dictadura franquista, se identifique a sus responsables y se los sancione penalmente. Esta querella, que tiene amparo en la legislación internacional de la ONU sobre Justicia Universal, fue presentada por familiares de asesinados y desaparecidos durante dicha dictadura y diversas asociaciones españolas y argentinas ante la Jueza María Servini de Cubría, la Querella 4591/2010, nominada “N.N. por genocidio y/o crímenes de lesa humanidad cometidos en España por la dictadura franquista entre el 17 de julio de 1936, comienzo del golpe cívico militar, y el 15 de junio de 1977, fecha de celebración de las primeras elecciones democráticas”. Diversas medidas adoptadas por el Juzgado acreditan que la querella avanza sólidamente hacia el cumplimiento de sus objetivos, tal y como nos explicó la abogada Ana Messuti.

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La Federación Estatal de Foros por la Memoria explicó a los asistentes uno de sus planes, consistente en impulsar una Ley Integral de Protección de Víctimas del Franquismo equiparable a la que reciben las víctimas del terrorismo. A día de hoy, en la legislación española no hay algo tan básico y elemental, y personas que en su día fueron torturadas (por resaltar solo una de las posibilidades) durante la dictadura por el Estado franquista, no han recibido ni reconocimiento público, ni compensación alguna. También están coordinando una serie de iniciativas locales para honrar a los 4440 españoles y españolas asesinados en los campos de concentración nazis (según censo elaborado en los años cincuenta del siglo pasado por fuentes francesas; el Estado Español, a día de hoy, ni siquiera ha tratado de elaborar un estudio propio).

Puri Gallardo reconstruyó, a través de las cartas conservadas y del recuerdo familiar, el proceso sufrido por su abuelo, Pedro Gallardo Escribano, alcalde durante el primer gobierno republicano de la población de Valdetorres, en la provincia de Badajoz. Pedro Gallardo, pese a no haber sido combatiente ni haber participado en hechos de sangre, fue encarcelado y fusilado, y sus bienes expropiados. Se le negó, como a tantos otros, una sepultura digna y fue enterrado en una fosa común. Aunque, pese a las dificultades burocráticas esta fosa está localizada y perfectamente conocida, la familia de Puri no ha podido exhumar los restos de su abuelo, al igual que los familiares de los cuerpos que le acompañan. «Ahora nos dicen», explicaba nuestra vecina «que es inviable según los técnicos exhumar esa fosa. Yo diría que no hay voluntad política, para como yo, muchas familias podamos dar un entierro digno a nuestros familiares.». La emotiva intervención de Puri puso en relieve un problema que no es abstracto y que afecta a muchas familias, condenadas en nuestros días a la ignominia de no poder visitar a sus seres queridos en un lugar normalizado.

Pedía Puri, casi al final de su intervención «Primero, que judicialmente se restituya el honor de estas personas que lucharon contra el fascismo y defendieron la legalidad democrática y se anulen todos las sentencias dictadas en juicios sumarísimos y sin ninguna legalidad por tribunales castrenses.
Segundo, que nos faciliten a las familias el acceso a recuperar los restos mortales de nuestros familiares y así tanto individualmente como colectivamente darles el homenaje que se merecen. Y tercero, que se apliquen los tres principios fundamentales como se ha hecho en muchos países con conflictos similares al nuestro, tres principios que son: Verdad, Justicia y Reparación.»

Gabriel Ortega quiso exponer las políticas municipales que han incidido en la recuperación de la Memoria Histórica tras años de desidia y desinterés por parte de la corporación local, hasta hace poco en manos del Partido Popular. Destacó la aprobación de una moción de reconocimiento a favor de los represaliados mostoleños, el homenaje a la bandera republicana del pasado 14 de abril o el restablecimiento de la placa en homenaje a los brigadistas internacionales.

Quiso avanzarnos además que en unas próximas jornadas, programadas de marzo a abril, comprenderán el reconocimiento a las victimas mostoleñas del levantamiento franquista, un apartado dedicado a la consideración al papel jugado por las mujeres antifranquistas, además de apostar por la recuperación de la memoria social democrática, con hitos en nuestra localidad como la presión ciudadana ejercida sobre la Administración para la construcción y establecimiento del Hospital de Móstoles.

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También, anunció Gabriel Ortega, el año que viene se publicará un libro sobre Móstoles y la Guerra Civil, trabajo de investigación del historiador David Martín.

Finalizó el acto con la lectura del estremecedor poemas de Consuelo Ruiz Las mujeres de los rojos.

Quisiera escribir un himno
a un pobre racimo humano:
las mujeres de los rojos
que en España nos quedamos,
para las que no hubo escape,
Para las que no hubo barco.
Las que nos quedamos solas
con sus niños en los brazos.
Sin más sostén ni más fuerza
que el que daba el estrecharlos
como prendas de un amor
contra nuestros pechos flácidos.

Todos perdimos la guerra,
todos fuimos humillados.
Pero para las mujeres
el trance fue aún más amargo.
Largas colas en Porlier
con nuestros pobres capachos.
Caminatas bajo el sol
con los pies semi descalzos.
Caminatas sobre el hielo
tiritando en los harapos.
Largas, duras caminatas
en busca de algún trabajo.
Cansancio y humillación
si lograbas encontrarlo.
Y si no lo conseguías,
humillación y cansancio.
por el pan de nuestros hijos,
siempre un combate diario.

¡Esos días siempre solas,
esos días largos, largos,
que fueron semanas, meses,
que duraron tanto, tanto,
que entre dolor y entre lágrimas,
se convirtieron en años!.

Nuestros hombres en la cárcel,
nuestros hombres exiliados,
nuestros hombres cada día
cayendo como rebaños
en manos de furia ciega
de matarifes fanáticos.
Y las mujeres seguimos,
a nuestro modo luchando
y esa guerra, sólo nuestra
Esa guerra la ganamos.
Los hijos de nuestros hombres
Quedaron en nuestras manos
Y supimos inculcarles
un culto casi sagrado
Por los nuestros, los ausentes,
los padres que les faltaron.
Se los pusimos de ejemplo
porque siguieran sus pasos
y logramos convencerles
de que eran buenos y honrados,
aunque en la calle, en la escuela,
les dijeron lo contrario.
Éramos pobres mujeres
y supimos elevarnos
sobre el dolor, sobre el miedo,
sobre el hambre y el fracaso.

Y criamos nuestros hijos
dignos de sus padres, bravos,
serios, dignos, responsables.
Los íbamos cultivando
pilares para un futuro
que aún parecía lejano
y en el que siempre creímos
con los puños apretados.
Quisiera escribir un himno,
grande, estupendo, fantástico,
de pobres mujeres débiles
con heroísmos callados,
de esfuerzos y sufrimientos
que eran el vivir diario

Y, a pesar de ello supieron,
con un esfuerzo titánico
ir manteniendo la llama
de amor al padre lejano,
al padre que estaba preso
o al que habían fusilado.

Yo quisiera a voz en grito
poder entonar un cántico
Que dijera todo eso,
que bastante hemos callado.
Las mujeres de los rojos
que en España nos quedamos
creemos tener, al menos,
el derecho de contarlo.